SEÑOR, RIEGA NUESTRAS CIUDADES DE BARRIOS

 

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Visitaba la casa de unos amigos de Nico el había vivido años ahí y yo más curioso que impertinente di inicio a mi primera aventura del día, me hizo mucha gracia encontrarme un pequeño cartel que bien podía perderse entre otros llamativos detalles, todo esto en una pequeña, simple e informal pieza de oración, sin sillas o muebles.  El minúsculo letrero dictaba así “prohibido pedir leseras” - ¡que buena! - exclamé mientras todos seguían en la suya, afortunadamente mi comentario pasó desapercibido, no tenía mucho más que decir, todo estaba resumido ahí, en ese pedazo de cartón fiel al objetivo que debe aspirar todo afiche, ser un grito en la pared. Desde ese día, tengo mayor conciencia en mis pedidos.
Aquí va uno, era un paseo de esos ya habituales con Nicolás Cruz por los barrios y conocí a la señora Marta, al conocerla pedí vía Messenger, no perder jamás mi capacidad de asombro y poder conocer a varias Martas más.  Yo tomé esa foto que ven arriba, ese flaco con cara de eterno niño es Nicolás el Director de “Junto al Barrio”y ella, ella es Marta, ahora nuestra amiga, nuestra sorprendente vecina que no se había colgado a la luz, no, ella se colgó de Dios, de la madre tierra, del espacio público.  Marta había subido un desubicado parrón que crecía feliz a los pies de un árbol que, como ocurre en muchas casas, se encontraba ahí justo al frente de su hogar.
Al subir a su techo, una verde sorpresa azotó nuestras azoteas, un surtido huerto y un frondoso parrón cargado de dulces uvas, podado a la perfección por un silente esposo que con su anonimato nos transmitía amor y veneración a su sabia mujer.
El gato en el techo se llama Felipe, una muy querida colección de travesuras que nos acompaño durante el imprevisto recorrido. Cosas que pasan en los barrios, que se dan tan naturalmente como quiltros únicos y geniales, como un parrón que crece y crece en la taza de un árbol y gracias a una lúcida iniciativa termina en un techo para cubrirte de un adoptado sol y refrescarte con el sabor que sólo puede otorgar un premio al esfuerzo y al amable ingenio. Buena Marta!
Ahora que lo pienso bien, ¿por qué siempre pidiendo por uno? , está mejor el titular.