PLAZA ROBERTO PARRA

La intervención se emplaza en un punto estratégico del barrio Andes del Sur Las Torres, consolidando un espacio de uso cotidiano que había perdido su capacidad de acoger encuentros vecinales y actividades comunitarias.

El proyecto fue impulsado a través de un proceso de participación comunitaria liderado por Fundación Junto al Barrio, que acompañó técnica y socialmente a la comunidad durante todas las etapas del DS 27: desde la postulación al programa, pasando por el diseño colaborativo, hasta la ejecución de la obra. Este proceso permitió identificar problemáticas prioritarias, asociadas a la falta de sombra y vegetación, condiciones de inseguridad para las infancias debido al alto flujo vehicular del entorno, y el deterioro general de la infraestructura existente.

A partir de este diagnóstico, la propuesta arquitectónica de la “Plaza Roberto Parra” se orientó a mejorar las condiciones de seguridad, accesibilidad y confort del espacio. Se incorporó un cierre perimetral en el área de juegos infantiles, resguardando a niñas y niños sin perder continuidad visual con el entorno. El pavimento fue renovado mediante hormigón tratado con textura antideslizante, mientras que el área de juegos considera superficie de caucho diseñada para amortiguar caídas. Los recorridos fueron reorganizados con pendientes reguladas, permitiendo el tránsito de personas en silla de ruedas y conectando directamente la plaza con el paradero de locomoción colectiva colindante, un punto de alto uso comunitario.

La estrategia paisajística se estructuró en torno a la incorporación de un sombreadero metálico de carácter permanente, diseñado para mejorar el confort térmico y favorecer el uso continuo del espacio durante períodos de alta radiación solar. Este elemento se complementa con áreas verdes de bajo consumo hídrico, seleccionadas por su adaptabilidad al territorio y su aporte en la reducción de la sensación térmica. La instalación de riego automático por parte de la Municipalidad de Puente Alto y el cuidado permanente de la comunidad han sido claves para la consolidación y mantención de estas áreas.La “Plaza Roberto Parra” se consolida como un espacio seguro, accesible y significativo para el barrio, fortaleciendo el tejido social a través de una intervención que combina inversión pública, participación comunitaria y arquitectura con sentido territorial. El valor simbólico del proyecto, da cuenta de cómo la construcción colectiva del espacio público puede transformar no solo la infraestructura, sino también la forma en que las comunidades se reconocen y se encuentran en su territorio.

PLAZA ADOLFDO DUMONT SEPÚLVEDA

La intervención de la Plaza Adolfo Dumont se ubica en Villa Independencia, uno de los sectores más afectados por los incendios que impactaron a la región de Valparaíso durante el verano de 2024. En este escenario, el proyecto surge como una iniciativa orientada a recuperar un espacio público significativo para el barrio, contribuyendo a restablecer condiciones de encuentro y convivencia.

Esta colaboración con el Fondo Nacional de Reconstrucción y el financiamiento de la Embajada de la República Checa, centró el desarrollo del proyecto en un proceso de trabajo territorial que permitió recoger las experiencias, preocupaciones y aspiraciones de las comunidades afectadas. A través de encuentros y participación, vecinos y organizaciones locales pudieron aportar en la definición de los usos y características del nuevo espacio público.

Este proceso permitió identificar problemáticas prioritarias, como la falta de sombra y vegetación, la pérdida de áreas comunes para las familias y el deterioro de la infraestructura. A partir de este diagnóstico, la propuesta arquitectónica se orientó a reconfigurar el espacio mediante recorridos accesibles, áreas de permanencia y sectores destinados al encuentro, favoreciendo un uso diverso e inclusivo del lugar.

La intervención considera la incorporación de mobiliario urbano, áreas de descanso y zonas verdes diseñadas con especies adaptadas al clima local, contribuyendo a mejorar el confort ambiental y la habitabilidad del espacio. Estos elementos buscan fortalecer el uso cotidiano de la plaza, promoviendo un entorno que facilite la convivencia, el juego y el encuentro entre vecinos.

La Plaza Adolfo Dumont se consolida como un significativo lugar para Villa Independencia, aportando a los procesos de recuperación comunitaria tras la emergencia. El valor simbólico del proyecto da cuenta de cómo la construcción colectiva del espacio público va más allá de transformar infraestructura, también revitaliza la vida de barrio.

PLAZA ALEJANDRO FLORES

La Plaza Alejandro Flores se emplaza en el sector de Manuel Bustos, uno de los territorios afectados por los incendios que impactaron a la región de Valparaíso en febrero de 2024. En este contexto, el proyecto se plantea como una intervención orientada a recuperar el encuentro comunitario en un barrio profundamente marcado por la emergencia, contribuyendo a la reconstrucción del tejido social a través de la activación del espacio público.

El proyecto fue desarrollado en el marco del Fondo Nacional de Reconstrucción, con el financiamiento de la Colonia China Chung Wha, combinando trabajo territorial, acompañamiento comunitario y desarrollo técnico de la propuesta arquitectónica. Durante el proceso impulsamos instancias de diálogo y participación con vecinos y dirigentes del sector, con el objetivo de identificar las principales necesidades del barrio y proyectar un espacio capaz de responder a las dinámicas cotidianas de la comunidad.

Este proceso permitió identificar problemáticas prioritarias, como la falta de sombra y vegetación, la inseguridad para las infancias y el deterioro general de la infraestructura existente tras la emergencia. A partir de este diagnóstico, la propuesta arquitectónica se orientó a recuperar la habitabilidad del lugar mediante la incorporación de nuevos recorridos peatonales, áreas de descanso y espacios de encuentro diseñados para acoger distintas formas de uso comunitario.

La estrategia paisajística se estructuró en torno a la incorporación de vegetación adaptada a las condiciones climáticas del territorio, privilegiando especies de bajo consumo hídrico que contribuyen a mejorar el confort térmico y fortalecer la resiliencia ambiental del espacio público. Estos elementos se complementan con mobiliario urbano, iluminación y superficies diseñadas para favorecer el uso cotidiano de la plaza por parte de niñas, niños, jóvenes y personas mayores del sector.

La Plaza Alejandro Flores se proyecta como un espacio de encuentro para la comunidad de Manuel Bustos, aportando a la recuperación de la vida barrial tras la emergencia. El valor simbólico del proyecto da cuenta de cómo la construcción colectiva puede transformar no solo la infraestructura, sino también la forma en que las comunidades se reconocen, se encuentran y proyectan su vida en el territorio.

PLAZA MIRADOR PUNTA DEL TRUENO

La “Plaza Mirador Punta del Trueno” se concibe como una infraestructura pública que articula el borde costero de Punta de Tralca con la vida comunitaria de El Quisco, respondiendo a la necesidad de un espacio abierto, accesible y significativo para el encuentro y la contemplación. El proyecto surge desde un proceso participativo que relevó la importancia de fortalecer el vínculo cotidiano entre la comunidad y el mar, integrando el paisaje como un componente activo del diseño arquitectónico.

La propuesta se estructura desde una lógica de diálogo y respeto con el entorno natural, privilegiando recorridos continuos, vistas abiertas y espacios para la permanencia. La intervención redefine la relación entre la costanera y el paisaje mediante una estrategia paisajística que reemplaza superficies duras por áreas verdes y macizos vegetales, configurados como una franja de transición entre la playa y el tejido urbano. La selección de especies nativas y de bajo consumo hídrico refuerza la identidad ambiental del lugar y promueve una experiencia de contemplación vinculada al ecosistema costero.

El proyecto incorpora dispositivos arquitectónicos orientados al uso comunitario y a la activación del espacio público. El mirador enmarca visualmente la Piedra del Trueno, consolidándose como un punto de observación privilegiado, mientras que los columpios orientados hacia el mar proponen una relación directa y lúdica con el paisaje. El anfiteatro abierto, propuesto por la propia comunidad, recupera la memoria del lugar como espacio de encuentro cultural, habilitando actividades comunitarias que habían dejado de realizarse por el deterioro de la infraestructura previa.

La “Plaza Mirador Punta del Trueno” es el resultado de una relación estrecha entre arquitectura y comunidad, donde el diseño recoge memorias, usos y aspiraciones locales. Cada decisión proyectual —desde el trazado y la materialidad hasta el paisajismo y los espacios de encuentro— responde a la forma en que la comunidad habita su borde costero, consolidando el proyecto como una obra que fortalece el sentido de pertenencia, el cuidado colectivo y la conexión cotidiana con el territorio.