Artistas comprometidos con los espacios públicos pintan mural en barrio Héroes del Mar

8 febrero, 2016



De raíces latinoamericanas, formas geométricas-figurativas y el concepto de personas creando, es el nuevo mural que hoy exhibe la calle Piloto con Av. Matta del barrio Héroes del Mar. Gracias a la organización de un diseño participativo realizado con la comunidad, donde ayudaron con entusiasmo los más pequeños, hoy se puede contemplar un mural de gran tamaño que terminó con el gris de una de las esquinas más transitadas del sector.

Guillermo Rodríguez – el Memo-, profesor de artes visuales y diseñador, oriundo de la ciudad de Arica fue invitado por Fundación Junto al Barrio a desarrollar esta obra, que contempla la posibilidad de entregar más color al barrio, y por qué no, un mensaje. Rodríguez, quien lleva años trabajando de muralista y enseñando este arte, hace una reflexión respecto a esta expresión y la importancia de conocer nuestro país desde el lugar donde realmente pasan las cosas: la calle. “Pintar en la calle es pintar en un lugar específico, en este caso Cerro Los Placeres, donde tienen su modo de vida particular y su forma de ser que se ve reflejado en la gente que habita aquí. Eso es lo que uno se encuentra en la calle, en la vía pública, en esta esquina donde estamos trabajando el mural. Esto nos ayuda y nutre a conocer lugares, los ambientes, la misma sociedad, cómo se mueve, cómo piensa. Todo aporta a la experiencia que significa hacer un mural.”

Los estilos de este muralista son variados. Las influencias más significativas las recibe de la ciudad donde creció, al norte del país. “Suelo pensar en imágenes de fantasía, como soy del norte tengo harta influencia de lo andino, de las culturas andinas, que son antiguas y que tienen harto imaginario, así como hartas formas de representación. También tengo vetas más geométricas.” En esta oportunidad, la obra es una mezcla de figuras abstractas que se pueden percibir como en el aire, y un juego con la figura humana propiamente tal. La obra muestra cómo estas figuras humanas van creando el propio mural. “Hasta ahora la reacción de la gente ha sido positiva, desde el primer momento que comenzamos a trazar. Nos han agradecido harto y realmente se ve que valoran lo que uno hace.”, agrega.

La propuesta de este dibujo surgió del taller de diseño participativo con la comunidad. “Se hizo el primer día, cuando vinimos a trazar las primeras líneas. Nosotros propusimos estas figuras humanas que se supone tienen que estar haciendo algo en el muro, bueno, ese algo fue creado por los niños que participaron, ellos propusieron los objetos, las acciones y nosotros las incorporamos al mural.”

La pintura de este mural, plasmado en una muralla de gran superficie, no habría sido posible sin un poco de ayuda. Nickolas González, más conocido como «Eneicekao», quien pinta desde los 15 años, amigo de Memo, fue otro de los muralistas que trabajó en el proceso de la obra, rescatando los aspectos más latinoamericanos del dibujo. Lo que más destacó de esta experiencia fue el hecho de compartir con los niños y niñas del barrio. “Me gustó la experiencia de compartir con los niños, enseñarles algo diferente a lo que viven constantemente. El tiempo que estuvimos acá con ellos hizo que nos conociéramos un poco más, un tipo de relación fugaz con nosotros que venimos de afuera.”

Así, a partir de la motivación que ambos muralistas y el equipo de JAB Valparaíso generaron en la comunidad de Héroes del Mar con este trabajo, se logró que familias, sobre todo niños y niñas, ayudaran en la pintura de la obra. Por lo mismo, se puede decir que ellos son parte importante del desarrollo y finalización del mural que hoy se exhibe en su barrio.

“Esta iniciativa activa la participación comunitaria y motiva a los vecinos a hacerse parte del proceso”, asegura Tomás Pérez, Gestor Territorial JAB Valparaíso, quien además entiende esta actividad como una invitación a constituirse como comunidad y que a su vez los vecinos puedan identificar elementos comunes que “reflejen lo que piensan, creen y sueñan para su barrio”. Asimismo, considera que el mural “cambia totalmente la cara del barrio, esto incide directamente en la valoración que los propios vecinos hacen del lugar donde viven y de sus espacios comunitarios. Puede sonar muy simple escuchar a los vecinos decir “ahora el barrio está más bonito”, pero a nivel simbólico este proceso refleja cambios profundos en el momento que los vecinos y vecinas salen de sus casas para ocupar y hacerse cargo del espacio público, lo cual marca un precedente a propósito del uso que se le daba antes a esta calle, que usualmente era un punto de encuentro para el consumo de drogas”.