LAS MUJERES COMO MOTOR MOVILIZADOR DE SUS TERRITORIOS

11 agosto, 2020



La pandemia trajo duras consecuencias en los barrios, pero también fuertes cambios. Los vecinos y vecinas se convierten una vez más en motores transformadores de su realidad. Impulsando la colaboración, buscando soluciones que respondan a la urgencia de la comunidad.

Así ocurre en Renca, en La Quebrada, donde las mujeres al frente de las dirigencias vecinales, no dudan en tomar decisiones que mejoren el bienestar de sus vecinos. Por eso, cuando nos comunicamos con Nancy Acevedo Zúñiga a las 9:00 am, no nos sorprende que nos atienda diciendo “¡Hola, bien por aquí! Trabajando, puro trabajando ¡Me agarraste justo camino al supermercado! Salí tempranito de la casa, estamos organizando la olla común del sábado”.

Es por eso que Nancy hace varios meses tiene un propósito claro que la moviliza. Se pregunta a diario “¿Cómo puedo encerrarme y hacer oído sordo a lo que le ocurre a mis vecinxs? Sé que cientos de ellos están perdiendo su trabajo, muchos adultos mayores están en situaciones críticas de salud o los niñxs y jóvenes no tienen un mínimo de alimentación para crecer saludables ¡Algo tenemos que poder hacer!”

Esta idea la impulsa, junto a un grupo numeroso de vecinas, a reunirse en la sede vecinal de La Quebrada y ponerse en marcha la preparación de desayunos, ollas comunes y pan amasado diario. Se coordinan con los almacenes del sector, la feria y empresas de la zona. Cada uno aporta con lo que puede; ya sea frutas, verduras, artículos de aseo o harina ¡Todo suma! Por ejemplo, la vecina Solange llegó en su bicimoto para hacer la entrega casa por casa de lo que cocinan en la sede, siempre con los cuidados necesarios y a disposición de lo que surja.

Es evidente que cada persona cumple un rol fundamental en esta cadena. Todas dedican su tiempo y confían que juntas es mucho mejor que solas.

Y aunque significan muchas horas de trabajo, al finalizar su labor, sienten la gratificación de sacar adelante el barrio. Llegan a su casa para compartir con su familia y enseñar con el ejemplo a sus hijxs y nietxs que es posible construir un futuro próspero para su comunidad. “Esto es ayudar y ayudarnos, estamos en la misma parada” reflexiona Nancy cada día, para animarse y animar a sus compañeras a no bajar los brazos.

Sin embargo, ella no solo es Dirigente de su comunidad, también es mujer, dueña de casa, madre y abuela. En la actualidad, vive con sus hijxs y nietxs, algunos de ellos hoy cesantes y en búsqueda laboral. Antes de la pandemia tenía una peluquería, pero debió cerrar y arrendó para tener un ingreso fijo mensual y se las ingenia cortando el pelo a domicilio. Con eso paga los gastos básicos de la casa, pero a medida que avanzan los meses de encierro se vuelve más difícil sustentar los gastos. 

“Me repito a diario que la mejor forma de empezar es movilizándose, tener la idea e ir para adelante. Así los vecinos y vecinas te empiezan a seguir, porque ven que es real, que está ocurriendo” dice Nancy con voz animada. Es consciente que la crisis sanitaria y económica nos acompañará un buen tiempo, pero mientras el barrio esté unido y su familia la apoye, encontrarán una forma de salir adelante.