Pasajes para el encuentro

17 marzo, 2015



En parte importante de las comunas periféricas de nuestras ciudades, la disminución de los espacios de encuentro entre los vecinos ha aumentado la crisis de la vida pública, afectando a las  personas y deteriorando sus redes sociales. En la medida en que estas relaciones se han visto afectadas se ha perdido  también la oportunidad de enfrentar problemas comunitarios de manera colectiva, disminuyendo el potencial de las organizaciones sociales de resolver sus conflictos de manera autónoma.

El espacio público es un espacio de convergencia, donde los habitantes del barrio se encuentran y se reconocen mutuamente (Viviescas, 1997). En los barrios más vulnerables ese potencial está en tensión producto del individualismo que promueve la acelerada vida urbana, la falta de inversión y deterioro urbano, la fragmentación social de las comunidades y la creciente inseguridad de pandillas y microtraficantes que se instalaron en él.

Fundación Junto al Barrio ha implementado una serie de programas que apuntan a fortalecer los espacios de encuentro  y reconstruir juntos a los vecinos las redes sociales. Parte de esta experiencia se ve plasmada en los Planes de Mejoramiento de Pasajes (PMP), programas urbanos participativos que potencian la organización social y la articulación de recursos –humanos, económicos y técnicos-, y que fortalecen el encuentro cotidiano y los lazos históricos de una comunidad en la escala urbana más pequeña: “el pasaje”.

El “pasaje”, es la última unidad de la red vial. En él, se distribuyen las familias y se construye un  dialogo permanente con el espacio privado. Es el punto de encuentro entre la intimidad del hogar y lo público.  Es más, en barrios donde existe una ausencia de áreas verdes, el pasaje se convierte en una plaza imaginaria, supliendo esa carencia y configurando un espacio para relacionarse con su entorno y, a la vez, construir relaciones comunitarias desde la niñez. Su deterioro y fragilidad afecta de manera profunda las relaciones que se establecen en él:

“Acá el asfalto quedó malo, y habían hoyos, no podían jugar los niños después porque había muchos hoyos de ahí para allá, no podían jugar con los patines… era un desastre el pasaje” (Entrevista a vecino pasaje Río Serrano, El Castillo)

Recuperar las fachadas de las casas y mejorar la pavimentación de los pasajes, se constituyen como intervenciones de microescala, que permiten incorporar a las organizaciones sociales y a los vecinos desde el inicio de un proyecto. Este tipo de intervención urbana fomenta el encuentro vecinal y le otorga a las comunidades la posibilidad de enfrentar desde el momento de la planificación, los problemas de deterioro y falta de participación social en proyectos que los involucran directamente. Así se puede recuperar la historia natural que fomenta la vida pública en dichos territorios:

“La gente empezó a salir más de la casa, a conversar. Niños juegan en la calle. Hay menos miedo, la gente se saluda. Se volvió a lo que antes estaba. Se le cambió la cara al pasaje. La gente cuida las pinturas. La gente se habla y está más preocupada de los vecinos.”(Entrevista a vecina pasaje Los Castaños, Población La Pincoya)

En ese sentido, la experiencia de Junto al Barrio en los  Programas de Mejoramiento de Pasajes contribuye a que los vecinos y vecinas recuperen la confianza en la organización social, valoricen sus viviendas, se apropien del espacio público y rescaten la riqueza de las relaciones que se dan en él. También se reconoce el valor de la ejecución de proyectos sociales trasformadores, que son los que nacen desde una ciudadanía activa, que moviliza recursos -públicos y privados-, para trabajar de manera colectiva en el encuentro vecinal, sin miedo al otro que está afuera.

 

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