El fin de una etapa de intenso trabajo en nuestra sede de Galvarino, da paso al período de acompañamiento de las organizaciones sociales.

8 julio, 2014



Fundación Junto al Barrio proyectó su trabajo en la comuna de Peñalolén durante el período 2012-2015, específicamente, en la Villa Galvarino ubicada en el sector de San Luis. Durante los primeros meses, el trabajo se realizó desde la Delegación Municipal de San Luis y luego desde la Junta de vecinos de la Villa. En el mes de mayo 2012, comienza la habilitación de la sede JAB Galvarino ubicada en calle Ongolmo, sede que acogió al Equipo JAB Galvarino por 2 años y que en el presente mes de julio abandonan para dar inicio a un proceso de acompañamiento a distancia hasta enero de 2015, fecha en que finaliza nuestra intervención, cerrando este proceso con una cena con vecinos que permitiera rescatar el proceso vivido en estos dos años.

Con los pies bien puestos en el territorio, el Equipo JAB Galvarino pudo darse cuenta que la población se encontraba fragmentada, con mucha pasividad y bajo sentimientos de desesperanza. Los pobladores estaban envueltos en un proceso de privatización de sus vidas, atravesados por el individualismo, la desconfianza y la inseguridad, sumado a un escaso sentido de pertenencia territorial, producto del estigma de la delincuencia que hay en la población y a la exclusión que conlleva ésta.

Frente a esta realidad, la misión del Equipo JAB Galvarino fue desarrollar un proceso de reconstrucción del tejido social del barrio, promoviendo la organización y el protagonismo de niños, niñas, jóvenes, mujeres, adultos y adultos mayores, a través de programas que hicieran sentido con las necesidades de todos ellos y que abrieran una puerta hacia el reconocimiento comunitario. Estos programas se desarrollaron conjuntamente con los pobladores, y fueron dando frutos en la medida que conjugaban las variables sociales, culturales, artísticas y urbanas propias del territorio, lo cual además permitió al equipo establecer vínculos de confianza y horizontalidad con la comunidad y validarse en el territorio. De hecho, así lo aseguro Mari Espinoza, vecina perteneciente a la agrupación Hijas de la Tierra “aunque uno viva en una población estigmatizada como esta, somos personas valiosas que merecen lo mejor y que tenemos algo que entregar a la sociedad…

Algunos programas emblemáticos desarrollados en Villa Galvarino fueron los siguientes:

El Programa de Mejoramiento de Pasajes (PMP), el cual promovió la participación de vecinos y la organización por pasajes, través de proyectos de mejoramiento sociourbano que pudiesen unir a los vecinos y cambiar la imagen negativa de la Villa. A través del PMP y de la acción organizada de vecinos, se lograron desarrollar encuentros comunitarios, operativos de salud, jardineras en pasajes, mejoramiento de fachadas con mosaicos y diversos murales que constituyen el museo a cielo abierto Galvarino. Además, el trabajo realizado propició el surgimiento y fortalecimiento de nuevas organizaciones como los comités de seguridad en los Pasajes Pillán, Lautaro y Caupolicán.

El Programa de Expresiones Artísticas y Culturales, desarrolló habilidades sociales y artísticas en niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres de la villa, a través de talleres de Hip Hop, Breakdance, Graffitti, Guitarra, Batería, Cuentacuentos, Danza árabe, Yoga y desarrollo personal, con la convicción de que el arte y la cultura constituyen vehículos de transformación social. Fundamental en este programa fue el trabajo con jóvenes, quienes lograron visibilizarse como un actor preponderante en el desarrollo de la población, dejando atrás el estigma que pesaba sobre ellos. Además, se avanzó considerablemente en la reconstrucción de las relaciones entre jóvenes y adultos, derribando prejuicios y aportando al reconocimiento y validación de las prácticas entre ambos grupos etarios. En este camino se potenció la Agrupación de Jóvenes Aldea D, y se propició el surgimiento del colectivo B-Boy Tapia y del Centro Sociocultural Cultivando Tambores. Por otra parte, el trabajo realizado con mujeres también fue relevante, ya que contribuimos al despliegue social de ellas y potenciamos la formación de 2 agrupaciones de mujeres: Bahir Amaal e Hijas de la Tierra.

Con tal de avanzar en la reconstrucción del tejido social de la población, el equipo JAB Galvarino intencionó la interacción entre ambos programas, con tal que actuaran conjuntamente y tributaran a la consecución de nuestra misión. La estrategia utilizada fue realizar actividades sociales, artísticas y culturales en el espacio público, ocupándolo para desarrollar un proceso colectivo de transformación de la convivencia, resignificando la calle desde una mera vía de tránsito hacia un espacio de reencuentro comunitario, que estimulara la participación, la interacción, la comunicación fraterna, la festividad y la organización de los vecinos para llevar a cabo este proceso, tal como lo menciona Lucila Poblete vecina perteneciente al Comité de Seguridad y desarrollo social Pasaje Pillán  «tuvimos un cambio radical, no sólo en barrio, sino que también como personas”

Además, en ambos programas se desarrollaron competencias organizacionales desde la Educación Popular, valorizando el saber popular, realzando los valores comunitarios y rescatando la memoria social de los pobladores. Todos estos constituyen fuentes primordiales para fortalecer la identidad barrial, el sentido de pertenencia y la acción comunitaria. Además, se estimuló la autogestión de recursos, la articulación entre vecinos y vecinas de distintos pasajes y el trabajo colaborativo entre organizaciones internas y externas al barrio, con tal de atraer recursos y resignificar la villa como una población en movimiento, que se organiza y trabaja en conjunto para satisfacer sus necesidades y alcanzar mayor bienestar.

También se desarrollaron otros programas como Fútbol Callejero, el cual promovió factores protectores en niños, niñas, adolescentes y jóvenes del barrio a través de una novedosa metodología socioeducativa y deportiva del fútbol. Y, actualmente, se sigue trabajando en el Programa de Fortalecimiento de Grupos y Organizaciones, el cual se desarrollará hasta enero de 2015, período en que el esperamos dejar una base organizacional sólida en la población, es decir, vecinos que cuentan con las competencias organizacionales necesarias para trabajar organizadamente y de manera autónoma por el bienestar de Villa Galvarino.

Hoy se cierra un ciclo, pero se inicia un nuevo proceso de trabajo, la etapa final de nuestro modelo de intervención, la cual será más a distancia pero con el mismo compromiso y amor con que trabajamos siempre. Con aciertos y desaciertos, caminamos con la tranquilidad de haber entregado todo por el desarrollo y bienestar de la población. El cariño demostrado por toda la comunidad y los vínculos de afecto y fraternidad que generamos con ellos, nos reafirman que realizamos un buen trabajo, tal como cuenta Lucila quien afirma que “ahora tenemos ganas de salir adelante, de seguir trabajando juntos” y Rosa Farias, vecinos perteneciente a la agrupación Taller socio laboral San Luis que comenta el impacto que tuvo el trabajo “hemos logrado revivir la población, para sacarla adelante”

Pedro Castillo
Coordinador de Barrio Galvarino