Plaza del Encuentro y Museo a Cielo Abierto

Los vecinos de la Población Ramón Cordero, compuesta por 14 blocks de vivienda social del año 1992, nunca vieron las zonas destinadas a áreas verdes de su barrio constituidas como tal, puesto que desde los inicios del barrio permanecían como sitios eriazos propensos a la aparición de microbasurales. Sumado a ello, sus habitantes no se sentían identificados con el barrio, puesto que la imagen de deterioro que proyectaba no los representaba.

En este contexto, se ideó una intervención en los principales espacios comunes de la población para crear zonas de recreación para los vecinos de todas las edades, complementada con murales en los blocks más visibles para renovar completamente la fachada del barrio.

La intervención consistió en la construcción de 2 plazas en los espacios comunes de mayor amplitud: una – la Plaza de la Infancia – dedicada exclusivamente a la recreación de los niños, y otra – la Plaza del Encuentro – capaz de acoger actividades de reunión de jóvenes y adultos.

Complementariamente se creó el “Museo a Cielo Abierto de Ramón Cordero”, intervención de 6 murales artísticos de grandes dimensiones, elaborados por reconocidos muralistas del país, que transformaron completamente la imagen que proyecta este barrio hacia la ciudad.

El proceso culminó con la realización de una actividad de voluntariado en la que vecinos y funcionarios de Entel plantaron las áreas verdes de las plazas.

Parque Esfuerzo y Dignidad


Al analizar junto  a los vecinos de El Castillo las áreas donde incorporar equipamiento que invitara a los vecinos a disfrutar y hacer uso de su barrio, se determinó intervenir un espacio que formaba parte de las obras de mitigación del acceso sur. Si bien existía una gran zona de césped, no había más equipamiento que bancas, lo que finalmente se traducía en un bajo uso de ese lugar. Con el objetivo de revertir la situación se replanteó el trazado original, proyectando un parque de 1694 m2, donde se incorporaron macizos verdes de bajo consumo hídrico, 162 metros cuadrados de sombras para aumentar el uso en épocas de calor, 18 banca enfrentadas entre sí para promover el encuentro y reunión de los vecinos, además de un gran columpio y un área de patinajes. Con todo lo anterior el parque busca convocar a  distintos grupos etarios para que puedan compartir en un solo lugar. La construcción de este equipamiento responde de manera directa a una demanda vital de la población: la búsqueda de mejorar el estándar del equipamiento de recreación y descanso del barrio, además de la consolidación de la mayor cantidad de espacio público, para así generar una renovación integral en la imagen urbana del barrio, que refleje el espíritu de superación y la iniciativa de sus habitantes.

Multicancha la Tortuga

Ante el alto nivel de deterioro que presentaba este equipamiento, situación que dificultaba el desarrollo de actividades deportivas en el lugar, se diseñó un proyecto de total remodelación de la cancha y su entorno. Éste contempló la renovación de la zona deportiva (1ra etapa, finalizada) y la construcción de una plaza de acceso desde la calle, consolidando el espacio público colindante (2da etapa, en proceso).

La primera etapa consideró la recuperación de las graderías (tarea realizada en un voluntariado corporativo del Grupo Ultramar), el recambio de la carpeta asfáltica, renovación y mejora del cierre perimetral, instalación de implementos básicos para el desarrollo de deportes y provisión de un completo sistema de iluminación fotovoltáica que permite iluminar las actividades deportivas nocturnas de manera sustentable y sin costo para la organización.

Centro Comunitario Costamar

Mediante una encuesta realizada por la fundación, se recogieron dos elementos formales arraigados en Valparaíso: por una parte la experiencia de muelle, un terraplén que se asoma hacia el mar, y por otra parte el desarrollo de espacios públicos conectados entre sí en distintos niveles, haciendo uso de la topografía del proyecto. Esto, sumado también a la inexistencia de un espacio que albergara las reuniones y actividades de sus habitantes, determinó que uno de los objetivos planteados fuera la creación de un hito urbano, a escala de barrio.

El edificio se emplaza en el centro del barrio, en un importante nodo de circulaciones peatonales. Esto sirve como elemento fundamental para rescatar un importante aspecto formal: la cubierta del proyecto. Todo el barrio de Costa Brava se sitúa en pendiente, por lo que existe una carencia de espacios públicos y de estancia. La cubierta se presenta como un deck de madera sobre el edificio, replicando la experiencia del muelle, orientada además en sentido perpendicular al acceso principal del barrio, invitando de esta manera a la comunidad a observar una vista panorámica del conjunto habitacional, acompañado también de una impresionante vista al océano Pacífico.

Recuperación de fachadas viento sur

El diagnóstico social y urbano desarrollado por JUNTO AL BARRIO en esta población develó que la pintura de fachadas era una de las prioridades a intervenir por los vecinos del barrio. Para llevar a cabo este proyecto se trabaja con las organizaciones del barrio y se realiza una primera articulación con el Centro de Estudiantes de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso, con quienes se postula al “Fondo de fomento a la participación estudiantil” del Ministerio de Educación. Una vez que el fondo es adjudicado, JAB, en conjunto a la directiva de la Junta de Vecinos de la población y la presidenta del Comité de Adelanto del sector, diseña una metodología de trabajo y se inicia un proceso que contempla las siguientes etapas: convocatoria a los vecinos por block habitacional, elección de representantes de los blocks (comuneros), mesas de trabajo con los comuneros para la organización del trabajo, elección de la tipología de pintado mediante votación por urna y sesiones de diseño participativo para decidir el tono de color de cada block en relación al total de la población.

La intervención de cada block se realizó bajo un criterio de degradé de color por piso, complementado por aplicaciones de blanco en la separación de cada piso. Cada block eligió una gama de colores, los que fueron consensuados bajo una lógica de armonía del barrio en su totalidad.

La ejecución del proyecto fue íntegramente realizada por vecinos y voluntarios universitarios y de empresas, además del apoyo de la Municipalidad a través del préstamo de andamios.

Plaza Tomas Guaglén

Producto de los significativos daños generados por el terremoto del 27F, la población Tomás Guaglén ubicada en Rancagua perdió el único espacio de encuentro con áreas verdes que disponía la comunidad.

Fue por esta necesidad de reconstrucción de este espacio público que comienza un trabajo en el que se involucran la Fundación Junto al Barrio, Entel, la Municipalidad de Rancagua y las organizaciones vecinales de la población Tomás Guaglén.

En este contexto se ejecuta el proyecto “Barrio Feliz” de Entel, el cual busca recuperar espacios públicos en sectores vulnerables a través de la participación activa de los vecinos, siendo estos los protagonistas en la ejecución de proyectos de mejoras en su comunidad.

La intervención contó con la colaboración de la Municipalidad de Rancagua y el soporte logístico de Fundación Junto al Barrio, contemplando un espacio de 500 mt2 recuperados, donde se instalaron diversos juegos para niños, áreas verdes y zonas de recreación, obra que significó un beneficio directo para más de 400 vecinos del sector.La nueva plaza en Tomás Guaglén es el resultado exitoso de la articulación público-privada para la recuperación de espacios comunitarios clave en la conformación de mejores barrios para los vecinos.

Plaza Blanca Vergara

El proyecto fue resultado de un extenso trabajo de tres años en donde participaron los equipos de Junto al Barrio, la Junta Vecinal Blanca Vergara, la empresa SODIMAC y la Municipalidad de Renca.

El proyecto contempló un Diagnóstico Territorial Participativo, proceso que permitió evidenciar las potencialidades y carencias de cada territorio, a partir de los cual se pudo estructurar un Plan de Formación focalizado para dirigentes y líderes comunitarios. De esta manera, se llevaron de adelante capacitaciones para que cada organización definiera no solo su misión, visión, objetivos y logo, sino que tuvieran capacidad para postular a fondos públicos, entre otras capacitaciones y fortalecimiento de habilidades dirigenciales.

Junto al apoyo y participación de SODIMAC, las empresas

DirecTV, Euromonitor y AGS aportaron al éxito del proyecto desde instancias de voluntariado corporativo que permitieron, además, su acercamiento con la comunidad. 

La inauguración de la obra tuvo como actividades la plantación de distintas especies por parte de la comunidad y representantes de las empresas participantes, además de una placa conmemorativa.

Plaza el Humedal

La Plaza El Humedal está situada en el remate urbano de la playa grande de Cartagena, siendo la única plaza disponible en la línea del borde costero.

A pesar de su ubicación estratégica, se trataba de un espacio rígido y desvinculado de su entorno debido a la circulación de tráfico por ambos lados y muros ciegos hacia un condominio privado que la bordea por el poniente. De hecho, solía ser usada como espacio para dejar basura y también como estacionamiento improvisado. Quizás su mayor atractivo era un circuito para bicicletas rodeado de viejos neumáticos. 

El lugar apenas tenía algunas zonas de pasto, casi nula vegetación y se presentaba como una zona de bajo interés para los vecinos y visitantes del popular balneario. 

El proyecto de remodelación de la plaza se basó en transformar este remate urbano, aislado y poco atractivo, en un espacio de múltiples usos, respondiendo a las instancias de participación que la fundación desarrolló en el territorio. En dichas instancias, la fundación debía responder con una propuesta muy honesta que, con escasos recursos pudiera albergar las diversas expectativas levantadas por la comunidad para que ella se sintiera protagonista y orgullosa de este desarrollo urbano para Cartagena. 

Para Nicolás Cruz, Fernando Guerrero y el equipo de arquitectos de Junto al Barrio, esta remodelación se trata de un proceso de humanización del paisaje, en el que la comunidad gana espacio para el disfrute, la contemplación, el juego y la sombra, donde la naturaleza nativa se integra como parte del paisaje urbano, creando un diálogo con el humedal vecino.

Con este espíritu es que se buscó integrar el muro ciego del condominio a través de un mural desarrollado por la comunidad con una perspectiva educativa que dejara en evidencia la rica y desconocida fauna del balneario. 

Manteniendo los ejes naturales de circulación se sugirieron curvas que, sostenidas por pequeños muros de hormigón, mantienen protegida las plantas nativas que se introdujeron en el proyecto. Estas zonas verdes, sin embargo, no solo son un mero elemento decorativo, sino que mantienen un diálogo directo con lo construido, integrando la identidad natural del territorio, particularmente en su remate, donde la napa florece para reconstruir con flora nativa el humedal que probablemente se extendiera en toda esta zona. 

Al fin el proyecto pudo organizar circulaciones, espacios de recreación infantil, un sombreadero único a largo de toda la línea costera para el descanso de los adultos mayores y la mantención y reconstitución del circuito de bicicletas como una tercera capa que ayuda a tejer definitivamente el proyecto. 

Estas premisas que marcan el los aspectos más destacados del proyecto intentan dotar el espacio público de contenido, libre de exageración, creando zonas para el habitar y el mejoramiento de nuestros balnearios. 

En la nueva Plaza El Humedal, los límites se dibujan y se trazan con cuidado,  generando recorridos y espacios en los que los usos se interrelacionan con una regeneración de la naturaleza, consiguiendo integrar el contexto urbano de Cartagena con los sueños de sus vecinos y vecinas.


Plaza Angol

Frente a los problemas de seguridad y pérdida de espacios públicos en los barrios, la falta de equipos urbanísticos en distintas comunas y la escasa vinculación de las empresas en el mejoramiento de los territorios en donde tienen presencia, Fundación Junto al Barrio ha impulsado un modelo de cooperación que hemos denominado Público-Privado-Vecinos (PPV), en donde se establece una vinculación y cooperación entre el mundo público (los municipios), los privados (empresas) y los vecinos para recuperar espacios públicos y fortalecer la organización vecinal que actúan como importantes factores protectores en sus comunidades. 

De esa manera, logramos impulsar iniciativas para mejorar espacios públicos en deterioro, el apoyo financiero y vinculación de empresas con presencia en los territorios y el apoyo de equipos urbanísticos de Fundación Junto al Barrio para diseñar y construir de manera participativa junto con los vecinos de nuevos y renovados espacios que mejoran, fortalecen y potencian la vida comunitaria.

El modelo de cooperación PPV busca tener influencia en tres sectores preferentes: zonas afectadas por índices de inseguridad, territorios con alta vulnerabilidad social y comunas en las cuales las empresas tienen presencia y donde quieren fortalecer con impactos urbanísticos concretos a su comunidad. 

Bajo este modelo es que aparece la posibilidad de recuperación y consolidación de la Plaza Angol de Renca, espacio público con una superficie aproximada de 3.000 m2, la cual se ubica en una zona de alta vulnerabilidad y que, al mismo tiempo, es una de las plazas más relevantes para la comuna.

Tras vincular al municipio, la empresa Sodimac y los vecinos, Fundación Junto al Barrio comenzó el trabajo de recuperación de esta plaza de 3.000 m2 ubicada en la populosa zona de Villa Lo Negrete.

En el proyecto de la nueva Plaza Angol se planteó como prioridad un trabajo participativo por parte de las organizaciones sociales y juntas de vecinos vinculadas con este espacio a fin de lograr un involucramiento directo por parte de la comunidad con el diseño y necesidades en este espacio público.

Respecto del trabajo de obras, éste debió hacer frente a una plaza en deteriorada, con cancha de tierra, escasa iluminación, usada como estacionamiento para automóviles, con acumulación de basura, juegos infantiles en mal estado y con una mantención mínima por parte de algunos vecinos que se preocupaban de intentar mantenerla con algunos cuidados mínimos.

La plaza, eso sí, tenía un grupo de árboles de buen tamaño y antigüedad, lo que permitía realizar una intervención en donde esos árboles plantados por generaciones pasadas pudieran servir como “continuidad” y “herencia” de lo que sería un renovado espacio público.

Como reflejo de la identidad comunal, la arquitectura y estructuración de toda la plaza se basó a partir de curvas que simulan las lomas del cerro Renca, hito natural dentro de la comuna. Estas curvas se ven reflejadas en toda la configuración de la plaza, es decir, una cinta hecha a partir de ladrillos la cual incorpora, dentro de ella, todos los elementos y equipamientos de juego y deportivos. Esta infraestructura, cambia de nivel para permitir diferentes usos; entre ellos, multicancha, calistenia, áreas de asientos, circulaciones y zonas de pausa. También, se incorporan jardineras, a lo largo de la cinta, con especies de bajo requerimiento hídrico y especies nativas. 

La multicancha es un lugar especialmente distintivo de la plaza ya que se conforma como el punto central dentro de la comunidad. La idea no fue hacer una simple multicancha, sino que nos aliamos con la reconocida artista nacional, Constanza Lars, que pintara un mural de la multicancha. El diseño fue elegido en conjunto con los vecinos y se decidió representar la naturaleza que se vive dentro de la comuna. La silueta del cerro junto con el paisaje fueron los protagonistas del mural: un límite físico, visual y natural marca las pautas del diseño tanto en color como en forma. 

Este aporte, además, significa un punto relevante dentro del proyecto: poder sumar arte de calidad en espacios públicos que han sido rescatados desde su abandono y vulnerabilidad.

Respecto a la construcción de los alcorques, las áreas de asiento y la propuesta de paisajismo sustentable, se trata de elementos de gran valor que rescatan las inquietudes plasmadas por la comunidad en las distintas reuniones, quienes insistieron como ejes principales para la recuperación de esta plaza.

1.000 Plantas para Nuestro Humedal

Dentro del proyecto Plan Balnearios, el cual busca mejorar y recuperar distintos espacios del litoral central, realizamos una masiva jornada de plantación comunitaria en el sector del Laguna El Humedal de Cartagena.

En alianza con la marca de helados Savory, la Municipalidad de Cartagena, vecinas y vecinos del sector y el equipo del Programa de Áreas Protegidas y Biodiversidad Local, la jornada se denominó “1.000 Plantas para Nuestro Humedal” y contó con casi un centenar de personas que se encargaron de plantar diferentes especies que fueron especialmente seleccionadas para esta zona, las que servirán para proteger y enriquecer la gran variedad de flora y fauna que existe en el lugar.

Marianne Katz, Senior Marketing Manager de Savory Chile, expresó que “nuestro compromiso es contribuir en la recuperación de balnearios de Chile que es donde nuestra marca vive y así poder mejorar la calidad de vida de las comunidades del borde costero. Nos llena de alegría esta iniciativa desarrollada junto a los vecinos del sector, con el propósito de aumentar la cantidad de especies del Humedal Cartagena”.

María Martínez, presidenta de la Junta de Vecinos José Arellano, valoró el proceso de participación de los vecinos: “Hemos trabajado en distintas instancias de participación vecinal destinadas a cuidar el humedal. Estamos felices de poder aportar con nuestro trabajo a cuidar este espacio tan importante para la comuna”.

Por su parte, Rodrigo García, alcalde de Cartagena, expresó que “las alianzas entre el mundo público y privado se fortalecen cuando los vecinos tienen una participación activa. Acá hay una muestra clara de que es posible recuperar y mejorar espacios públicos relevantes conformando alianzas estratégicas. Es una forma de mejorar nuestras comunas que puede servir de ejemplo para otros municipios del país”.

Desde Fundación Junto al Barrio, su fundador, Nicolás Cruz, señaló: “Dentro del Plan Balnearios que estamos desarrollando nos parecía importante mejorar este espacio medioambiental tan relevante para Cartagena. Se trata de un lugar muy valorado por la comunidad y por eso han sido los mismos vecinos quienes han participado activamente para su protección y mejora”.

Con una superficie de casi nueve hectáreas, la Laguna Humedal de Cartagena es un hábitat, zona de alimentación y descanso de avifauna local y migratoria. El lugar cuenta con visitas guiadas y un sendero que permite una vista panorámica al humedal y las dunas aledañas. Además, al ubicarse en un área que concentra gran cantidad de visitantes en la época estival, es un espacio especialmente valorado también por los visitantes que llegan hasta Cartagena.